TEORÍA COGNITIVA
Por otra parte, Vargas y
Navas (2012) detallan la teoría cognitiva descrita por Leslie y Frith, quienes argumentan que las deficiencias se deben a una alteración, la cual es la responsable de que los niños con
Autismo desarrollen un juego simulado y que puedan atribuir estados mentales
con contenido a otros.
De acuerdo con lo anterior Soto (2007) explica que esa
capacidad es importante para la expresión y la comprensión de las interacciones
sociales, por lo general a los dos años de edad los niños la desarrollan, cerca
de los cuatro años los niños sin esta discapacidad la presentan, por lo que las personas
con Autismo no desarrollan esa capacidad, quizá, por el trastorno generalizado del
desarrollo con la cual cursan toda su vida.
Según Gómez (2010), esta teoría recurre
a un único déficit cognitivo, es decir, un fallo o retraso en la capacidad
mentalista. Desde ese punto de vista, cuando la capacidad para atribuir estados
mentales a uno mismo y a otras personas para explicar el comportamiento, falla se
dice que la persona tiene “ceguera mental” concepto atribuido
a Baron- Cohen 1995. Además,
Gómez (2010) detalla
lo siguiente:
Lo que afirma esta
teoría, es que los niños autistas carecen de la habilidad para “leer” los
pensamientos. Los trabajos de Leslie (1987, 1994) sobre la distinción entre el
mundo real y las distintas formas de representación sugieren que, para
diferenciar ambos mundos, el niño debe poseer dos tipos de representación: las
representaciones primarias de las cosas tal como existen en el mundo, y las
representaciones secundarias o “metarepresentaciones”, orientadas a entender el
juego simbólico (representar un objeto por otro) y los estados mentales
(deseos, intenciones…).

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